Ayer nos levantamos increíblemente temprano: ¡a las 07.45! Desayunamos rápidamente y como si de una emergencia se tratara bajamos todos al basement. ¿Estábamos locos?, pensaréis. Pues no: es que habían venido a limpiar la casa y nos bajamos al basement para no estorbar. Allí estuvimos haciendo un puzzle, jugando al ping-pong, viendo Doctor Mateo, leyendo el libro de la autoescuela... y luego Enrique y yo nos fuimos al gato, estuvimos saltando en la cama elástica hasta quedar exhaustos y entrenamos al gato con una pelota, que sinceramente, si existe un circo de gatos yo le llevo. Parecía Casillas, paraba todas las pelotas que le tirábamos, saltaba, trepaba por la red... ¡un artista!
Luego volvimos a casa y comimos, y por la tarde, fue una tarde de chefs. Primero hicimos pan, comme d'habitude, luego colines, luego una crema de limón, después una salsa de roquefort y por último hummus (¡por fin!).
Toda esta comida tenía una explicación: a cenar venía un compañero de Héctor de la oficina con su familia, y teníamos que prepararlo todo.
Vinieron algo más tarde de lo previsto, y por eso nos dio tiempo a ducharnos, arreglarnos y hacer el puzzle, que casi terminamos. Cuando llegaron los venezolanos-colombianos-costarricenses empezamos la BBQ, y nos contaron que se iban a venir a vivir aquí, por lo que nos estuvieron preguntando cosas sobre la vida en esta zona.
Como empezó a llover, nos tuvimos que meter dentro y seguir la conversación dentro.
Después de una larga charla aceleradísima, esta gente se fue. Nosotros nos quedamos un rato más hangin' out y luego ya nos fuimos a dormir, porque había sido un día muy largo.
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