lunes, 18 de julio de 2011

eighteenth day - 17th of july

Ayer creíamos que, como domingo que era, iba a ser un día tranquilito. ¡Ja! Al principio todo parecía que sí, nos levantamos, desayunamos con calma, cogí el ordenador y tranquilamente miré casas y hoteles en Charleston... lo típico. Todo parecía una apacible mañana de domingo. 

Hasta que Teresa empezó a correr. Dijo: "¡Rápido, rápido, que en 10 minutos nos tenemos que ir!" Así que, todos sorprendidos, dejamos nuestros quehaceres y nos fuimos a cambiar de ropa y a preparar. En menos de los 10 minutos que nos había dado ella fuimos capaces de estar listos y sentarnos en la escalera. Ella seguía corriendo. Imprimía cosas, iba del ordenador a la impresora, de la impresora al ordenador, corriendo para un lado, corriendo para otro. Decía: "No nos da tiempo, venga, venga" y realmente estábamos todos esperándola a ella... 

El caso es que por fin salimos, Teresa se tranquilizó y llegamos a Turner Field (home of the Braves), porque teníamos unas entradas para ver el partido de béisbol (bola base jajaja) entre los Atlanta Braves y los Washington Nationals. Al principio estuvimos viendo un poco el ambiente que había, comimos una doble cheeseburger en un restaurante que había allí y después de escuchar el himno nacional casi perdiendo la retina por mirar a la bandera, nos fuimos a buscar nuestros asientos. 

Estábamos en la fila 12, lo que quiere decir que estirábamos el brazo y cogíamos la pelota. Lo que pasa es que no queríamos quitarle el trabajo al catcher: pobre.
Reconozco que estuvimos a punto de sufrir un auténtico heat stroke, más aún que el día anterior, pero nos lo pasamos bien. El partido estuvo interesante hasta el noveno inning, y al final ganaron los Braves por 9-8. Durante el partido vimos una carrera de gente disfrazada de herramientas (ganó el martillo), cantamos la melodía tribal del equipo mientras movíamos el brazo hacia delante, gritamos "charge" cada vez que sonaba una melodía, vimos una canción que se llama "Take me out to the ball game", nos pusimos de pie para cantar "God bless America", nos pusimos de pie (increíble) para homenajear al héroe local (un militar)... Al salir entramos en la tienda oficial, pero había tantos millones de gente que salimos escandalizados.

En casa, seguimos preparando el viaje, y yo aluciné con el marketing que tienen los Amish, que mucho vivir en la austeridad pero venden hasta... (no seguiré para no resultar desagradable).

Después vi un programa "Yates de Lujo" en el Travel Channel, y después cenamos. He de añadir que nos reímos de manera extrema en la cena con la frase de "yo quiero ser una ninfa".

After dinner, sólo teníamos una cosa en mente: hot tub (jacuzzi). Fuimos los cuatro y nos estuvimos bañando hasta que Teresa y Almu se fueron (sosas) y nos quedamos Enrique y yo, con las luces de colores, hablando de la vida jajaja.


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