miércoles, 18 de julio de 2012

5th Day - Cuando volví a ver Harry Potter, me entró urticaria en la piscina y dropeé el iPhone

La mañana del sábado pasó sin pena ni gloria por nuestras vidas, dado que yo estuve actualizando el blog y estuvimos viendo aplicaciones del iPad, iPhone y estas cosas tecnológicas varias. Estuvimos mucho tiempo debatiéndonos internamente entre hacer o no la maleta, pero no la hicimos, porque era un poco una tontería hacerla con tanta antelación, y además no nos apetecía en exceso, la verdad sea dicha. Después, para comer íbamos a hacer pasta fresca, así que la estuvimos preparando y luego pasándola por la máquina para hacer tipo tallarines. Es un proceso bastante elaborado en el que yo participé poco, la sinceridad por delante, pero lo pasamos bien haciéndolo. 

Después de comer estuvimos revisando las cosas que había guardadas en la tele (programas y películas grabados) y… vi que estaba Harry Potter… y vamos, que la vimos. Es taaaaaan genial (tangencial jaja)… Recordé muchas cosas y sentí la necesidad de leérmelo otra vez, cosa que haré en cuanto me sea posible. 

Luego estuvimos en la piscina, donde parecía que un golpe de viento se iba a llevar al lifeguard de lo delgado que era, y nos estuvimos bañando porque hacía un calor propio de este estado, pero agobiante en cualquier caso, y estuvimos hablando bastante, un poco de todo. De repente, me empezó a picar todo muchísimo, y pensé: bueno, es normal, será del agua. Y seguí hablando. Luego ya se hizo insoportable y tuve que salirme del agua, pero a pesar de eso me seguía picando todo y me habían salido unos micro-eritemas (mini manchas rojas, que hay que explicarlo todo), así que dije: vámonos.

Y saliendo de la piscina, con tantas cosas, tanto agobio… se me cayó el móvil al suelo: bieeeeeeen. Con mi gran suerte, se cayó justo por la esquina así que sí, pasó lo que todos estabais esperando, mi iPhone se abolló un poco. Awesome.
Pero ¿sabéis? No hay mal que por bien no venga, y la ventaja fue que se me pasó el picor atroz. El que no se contenta es porque no quiere.

En casa nos estuvimos duchando y lavando el pelo y esas cosas y sin saber cómo llegó el momento de la cena. Después de cenar vimos la película de Netflix que habíamos cogido: RV. Iba de una familia que alquilaba una RV (Recreational Vehicle o en su defecto, autocaravana), como haremos nosotros cuando estemos en Canadá, y la estuvimos viendo para concienciarnos de lo que es. 
Y la verdad es que no sé si nos convenció, o nos quitó las ganas. Who knows.

domingo, 15 de julio de 2012

4th Day - Cuando hicimos una gymkhana por la casa, vimos la peli de Spiderman y fuimos al cumpleaños de las Russell

Bueeeno, ya me queda menos para catch up.

El caso es que hace dos días (13 de julio) fue el santo de Enrique, así que por la mañana cuando se levantó tenía un desayuno especial (del que yo particularmente no disfruté porque no me gusta el bacon), y estuvimos vacilándole un poco hasta que nos fuimos al mall. 

En el mall hicimos los encargos pertinentes. Para empezar fuimos a la Apple Store y yo me compré un hard drive de 1 TB para ampliar la capacidad de mi laptop. Después estuvimos en la tienda de Lego, donde vimos un montón de cosas que yo me compraría y creamos mini-muñequitos para dejarlos ahí. Luego estuvimos en Hollister saying hello y vimos millones de personas con bolsas gigantes de American Girl, que es una tienda muy rosa en la que venden muñecas iguales que tú, y te venden ropa para que te vistas igual que ellas. Todas las niñas estaban super encantadas de tener esas bolsas llenas y sus padres estaban igualmente encantados de llevar todo eso por el mall. 
Compramos también una funda para el iPhone de Enrique y ya, casi starving, volvimos a casa.

Comimos y acabamos de ver "Cómo entrenar a tu dragón" y después organizamos una gymkhana para que Enrique buscara sus regalos por toda la casa. Le dimos un post-it para que empezara a buscar y le llevamos al basement, a todos los baños, al buzón, a la canasta, al hot tub, a la despensa, al propio ventilador de su cuarto… y finalmente encontró todos los regalos.


Rápidamente nos fuimos al Studio Movie Grill, un cine donde se puede comer mientras ves la peli, hay sillas como de oficina y camareros pasando entre la gente. Peeeero no había entradas para ese momento, así que nos fuimos a otro normal y corriente, (y corriendo fuimos, porque no llegábamos) y vimos Amazing Spiderman en 3D. 
La verdad es que la peli me sorprendió, porque me la esperaba horrible y puedo decir ¡que hasta me gustó un poquito! Bueno, seamos realistas, me gustó, pero porque los personajes eran cercanos y la historia un poco tonta.

Cuando salimos del cine, Teresa y yo nos fuimos a casa de Emily y Anna Russell, que son dos mellizas que van al Georgia Tech, y que nos habían invitado a su cumpleaños (que evidentemente era ese día). Estuvimos hangin' out y vimos una peli que se llamaba Mean Girls y que era bastante tonta pero nos reímos un rato. Cuando se acabó nos fuimos a casa, esta vez sin lluvia, viendo que se habían dejado la puerta del garaje (con acceso directo al interior de la casa) completamente abierta, y les daba igual… Qué confiados son en este país.

Llegamos a casa, estuvimos un rato (largo) hablando y la verdad es que después nos fuimos a dormir, porque estábamos bastante muertas.

sábado, 14 de julio de 2012

3rd Day - Cuando abrimos un iPod touch, fuimos al Georgia Tech y comimos pizza gratis en el Catholic Center

¿Qué hacer un jueves cualquiera? Después de levantarnos, desayunamos y… ¿por qué no intentar abrir un iPod touch? 
Básicamente lo que pasaba es que Enrique se había bañado en el mar con su iPod y entonces como ya no funcionaba pues pensamos en abrirlo, a ver cómo era.
Here are the results:


Y no sé si se aprecia en la primera foto, pero la pantalla de un iPod por detrás es un espejo. Un signo más del egocentrismo de Apple (del que yo soy fiel seguidora, dicho sea de paso).

Comimos bastante pronto y nos fuimos al Georgia Tech. Describiría el camino, pero lo cierto es que fui todo el rato jugando con las Bucky Balls (buckyballs).

Cuando llegamos at Tech driveamos por ahí y luego aparcamos en Tech Square, que es un sitio donde hay un Barnes&Noble y several restaurants. Después dimos una vuelta por todas las fraternities y sororities sectarias, y vimos a amigos de Teresa. Luego fuimos a ver un edificio nuevo, que se llama G. Wayne Clough Undergraduate Learning Commons, y que todo el mundo llama 'culc', no por vaguería sino porque es imposible acordarse del maldito nombre. De hecho yo lo he tenido que googlear, porque no me acordaba de nada. El edificio está muy bien (imágenes aquí), pero yo hice un par de fotos, como esta de un esqueleto de "algo" que había en la planta baja:


Y esta de una sala que hay, donde podemos ver que el suelo está cubierto de césped artificial y hay unos puffs para tumbarse y relaaaax. Vamos, para favorecer el estudio jaja. Además se ve todo el skyline de Atlanta desde ahí y se está bastante bien.


Después de esto salimos de nuevo al calor. ¡Este país es incandescente! Y como era FASET (Familiarization and Adaptation to the Surroundings and Environs of Tech), estaban todos los niños ahí. Como sé que no os dice mucho lo de FASET, lo explico: los niños que entran este año en la universidad (en esta en concreto) tienen que ir un día en verano (que ellos eligen) y están ahí conviviendo y haciendo juegos y viendo la universidad para que el primer día no estén excesivamente perdidos. También aparte de jugar, reciben información de los diferentes clubs, asociaciones y cosas que se ofertan durante el curso, para que se apunten. Nosotros estuvimos en el puesto del Catholic Center, que es donde Teresa va, así que estuvimos publicitándolo, con estas pegatinas, entre otras cosas:


Cuando se acabó, nos fuimos al Catholic Center (un edificio) y estuvimos allí viéndolo (viéndolo yo, que los demás ya lo habían visto), y cenamos pizzas (by the face) y estuvimos allí con una gente que había ido a cantar, y estaba bastante guay. Después se empezó a ir todo el mundo y nos quedamos allí unos cuantos (cinco o seis) y estuvimos hablando y riéndonos bastante.

A las 12 y algo ya nos vinimos, y cómo no, el viaje no estuvo exento de problemas: esta vez no jugué con las Bucky Balls, pero porque no las veía (era de noche). Pero además estaba lloviendo, y Teresa no podía dejar el limpiaparabrisas en automático, de manera que había que darle todo el rato. Pero amainó, así que no fue tan grave. En casa estuvimos un rato hablando y nos fuimos a dormir, porque esto de cenar tan pronto hace que pienses que es tarde todo el rato, pero no lo es. Y pensar todo esto, es un poco cansado.

2nd Day - Cuando fuimos a un outlet gigantesco, me olvidé el bolso en un restaurante y volvió a llover

El segundo día creí que debido al jet lag cuando abrí los ojos a las 06:29 era mi despertar definitivo. Uff. Menos mal que no, y pude dormir un poco más. 
Cuando me levanté tuve la gran suerte de que Almudena estaba awake y me hizo una tortilla para desayunar. 


Una vez que todos estuvimos awake y que Almudena madre vino de jugar al tenis (ganó 6-0 6-0), cogimos el coche (nos subimos en el coche, quiero decir) y llegamos a un outlet que se llama North Georgia Premium Outlets, y que es este.
Estuvimos en miles de tiendas y vimos a numerosos tíos con chanclas y calcetines (y no, no haré ningún comentario al respecto), y todos los dependientes nos preguntaban si estábamos having a good day y si lo habíamos encontrado todo ok. Como era que sí, pues tampoco suscitó demasiada polémica, y nos limitamos a comprar por ahí un par de cosas. Yo me compré la parte de abajo de un bikini, pero no por vicio, sino porque me habían regalado la de arriba y faltaba eso, y bueno, destaco el hecho de que como en este país dejan los probadores cerrados con llave y tienes que pedir que te lo abran, pues cuando te quieres probar algo, pues lo pides y sin problema; pero si eres Teresa y te dejas un papel dentro y vuelves sólo a por eso, pues da corte pedirlo, así que Teresa, sí, Teresa se metió por debajo de la puerta de un probador sólo para coger un papel que se le había olvidado y que prometía ser el descuento del siglo y no lo fue.


Fuimos a comer, porque era la hora de comer, y yo pregunté si había algún sitio "sin grasa", a lo que me respondieron: Ehh… No.
Así que fuimos al Five Guys, que era un sitio en el que había tres opciones de comida, y toppings y cacahuetes gratis. Estaban haciendo una inspección sanitaria, así que nos sentimos más seguros. Era este el restaurante.
Volvimos al outlet, y cuando nos bajamos del coche me di cuenta (I'm sharp, huh?) de que no tenía el bolso. Así que conservando la calma y confiando en la bondad de este, nuestro pueblo americano, nos dimos la vuelta y entré al restaurante. Me dirigí hacia nuestra mesa con total tranquilidad, y según iba llegando a la silla, extendí el brazo para coger mi… ¿QUÉ? ¡No estaba! Pero what the f…? Bueno, respiré hondo y fui al mostrador, y le dije al hombre: "Excuse me, I think I forgot my…" El hombrecillo me miró sonriendo, bastante creepy, la verdad y me dijo: "Your purse? Here it is!"Y salió avasallándome, sacando mi bolso de debajo del mostrador. Uff.


Ya tranquilos con nosotros mismos volvimos al outlet y estuvimos viendo las tiendas que nos faltaban y haciendo los encargos que teníamos que hacer, y también vimos a gente bastante variopinta, como unos que estaban hablando en español y no éramos capaces de entender todas las palabras que decían o una familia en la que la madre llevaba chanclas y el niño pequeño llevaba botas de goma con el pantalón metido por dentro. Amazing.


Volvimos para casa y estuvimos hangin' out for a while, y luego ya cenamos y nos pusimos a ver "Cómo entrenar a tu dragón", concretamente "How to train your dragon", pero estaba grabada de la tele y como había tormentas había problemas, así que no la pudimos terminar de ver. 


Y así acabó mi segundo día en América, con un poco de jet lag todavía, pero recuperándome.

miércoles, 11 de julio de 2012

1st Day – Cuando volví a Atlanta, vi Phineas y Ferb en el avión y me preguntaron si era hermana de un Guardia Civil


Hoy hace 334 días que me fui de Atlanta, Georgia, Estados Unidos. Me gusta mucho volver, pero tampoco os penséis que llevo la cuenta exacta. Soy rigurosa con esas cosas, pero no tanto. El tema es que 9 horas en el avión dan para mucho, y no sé, pues te da por pensar en todo un poco. Y usar la calculadora del iPhone, que la otra se me ha olvidado en Madrid.

Y eso, centrándome en el tema: ¡que hoy vuelvo a América! Debería estar aquí ya, desde hace un tiempo, pero debido a ciertas personas facilísimamente criticables (pero que no van a leer esto y por tanto paso de criticarlas), hasta hoy no he podido venir.

El día de hoy ha sido de esos que los tienes para enterrar en el olvido. Por el tedio, principalmente. Porque tantas horas en un avión (y desde aquí hago un llamamiento a todos los ingenieros aeroespaciales del mundo) son bastante horribles, y mucho más en la soledad en que me he encontrado yo.

Por la mañana ha sido lo típico… hasta poco más de una hora de levantarme, ya que por extrañas causas, me han llevado al aeropuerto mi madre… y Guillem. Pero eso es otra historia. Aunque he de decir que me ha hecho mucha ilusión.
Después de la facturación y de amargas despedidas (esto es un recurso literario, de amargas nada, que tenía yo más ganas del exilio…) he pasado los controles de pasaporte, policía, y demás Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que se ve que tengo pinta de delincuente internacional o algo así (¡y eso que no han visto los pinchazos que llevo en los brazos!) y he procedido a la compra de la revista por la que seré criticada durante semanas, pero que me da igual realmente: la Cuore. Y es que la Cuore es y será la revista oficial de viajes, por insustancial y absurda, principalmente.
Tras esta importante adquisición me he dispuesto a pasar el tercer (y último) control de pasaportes, en la zona exclusiva para América. Y claro, la ven a una sola, indefensa, con maleta, mochila, carpeta, sudadera en la mano, desafiando las leyes de la gravedad con la tarjeta de embarque y el pasaporte… y se van a vacilar. El señor de Delta controlando, se ha quedado mirando mi pasaporte detenidamente. Y yo rogando a los cielos porque no hubiera ningún fallo, estuviera en rigor y que realmente fuera el mío (podíamos haber dado el cambiazo perfectamente con tanto control). Tras una minuciosa exploración de cada mm2 del mismo, el hombre ha hablado. Y todos los allí presentes hemos pensado en la frase tan inteligente que debería decir y todos los allí presentes nos hemos quedado con la misma cara cuando lo que ha soltado ha sido: “¡Coño, que sois hermanos!”, señalándome a mí y al Guardia Civil que estaba en la fila del Sky Priority. En ese momento ha habido una especie de tensión entre nosotros dos, rogando que no fuera por el parecido físico, pero al menos ha sido breve la incertidumbre, hasta que nos hemos enterado de que nos apellidábamos igual. Los dos hemos respirado aliviados mientras el hombre se reía de una forma un tanto histérica, hemos sonreído y él ha seguido con su trabajo y yo me he ido a buscar la puerta de embarque.
Después de ese momento tan tenso yo ya creía que iba a ser todo fácil, pero me faltaba lo peor: hacer una foto a la puerta de embarque sin sentirme tonta. Eso ha sido complicado, tenía que ir, con mi mochila, mi maleta y mi sudadera en la mano (había guardado todo lo demás), ponerme delante de la puerta y hacer una foto. Pero bueno, el que algo quiere algo le cuesta, y yo quería tener la foto, así que he tenido que soportar esa ridiculez del momento.
Aunque claro, nada comparado a ir al baño con todo el equipaje. Muy interesante experiencia, ha debido ser un espectáculo verme meter todas las cosas en el baño e intentar cerrar la puerta desde dentro, para lo que he empleado unos cuantos minutos más de lo que sería aconsejable.

Pero bueno, una vez finalizados todos esos trámites me desearon a pleasant flight (menos mal) y montamos en el avión. Mi asiento, el 25C. Llego al sitio, y hay una señora. Nuestro diálogo ha sido así (entre corchetes lo que yo he pensado):
Yo: Perdone, ¿es este su asiento? [Pues claro que no, sé perfectamente que es el mío]
Señora: Sí, es mi asiento.
Yo: Ehhh…
Señora: ¿Me lo cambias? Por favor, el mío es el 30C.
Yo: Claro. [¿Esta señora es tonta? Le pregunto que si su asiento es uno, me dice que sí y luego me pide que se lo cambie. Dioooos. Sonreiré y me iré al 30C]

Y eso hice. Una vez sentada y visto que uno de los azafatos era conocido mío de por lo menos uno o dos vuelos anteriores, hemos dado las clásicas vueltas por Barajas hasta que hemos despegado, la pantalla ha dejado de poner anuncios y he podido seleccionar mi contenido multimedia. Mi sorpresa ha sido mayúscula cuando me he dado cuenta de que había capítulos de Phineas y Ferb, uno de los cuales yo no había visto, en el que creen que Perry ha puesto un huevo. Así que con mucha alegría he dado comienzo a mi verano en América. Luego también he visto la peli de “The hangover” (“Resacón en Las Vegas”) y un capítulo de The Big Bang Theory.

Después de leer, escribir, comer y esas cosas que se hacen en los aviones por fin aterrizamos en el Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport, en la nueva terminal, dispuestos a pasar un par de horas en los trámites de inmigración. Empezamos a ir por pasillos, y pasillos y más pasillos, todos iguales, y estuve unos 15-20 minutos andando por pasillos con paredes blancas y moqueta azul. Pero claramente supuso una ventaja cuando no había nada de cola en Foreign Visitors, cuando en 15 minutos había terminado TODO, maletas, inmigración… vamos, que estaba ya en la calle. Mi conversación con el policía fue muy interesante también:
Policía: Why were you sleeping there in the line?
Yo: I’m sorry, I hadn’t seen you.
Policía: What’s the purpose of this journey?
Yo: I’m on vacation.
Policía: Hmmm I see… What’s your occupation?
Yo: I’m a student.
Policía: What are you studying?
Yo: Medicine.
Policía: Oh, I don’t want to meet you in the future while you’re working!
Yo: Ha Ha… Yeah… That’s true… Ha Ha…

En fin, un show. Pero el caso es que salí y no había nadie esperándome porque como había salido tan pronto, pues no les había dado tiempo a llegar. Pero rápidamente llegaron y montamos en el coche para irnos al Yogurtland. ¡Al Yogurtland! (A los que os he hablado de esto, sabréis lo que significa para mí jaja)

Por fin llegamos a casa y me instalé en mi habitación. Después íbamos a ir a la piscina o a jugar al tenis, o a hacer algo outdoors… pero empezó una tormenta increíble, que incluso llamaron por teléfono del servicio de alertas recomendándonos que no viéramos la tele, que apagásemos el aire acondicionado y que no hablásemos por el teléfono fijo. Una vez tomadas estas medidas, nos pusimos a jugar al Rummy a ver si al menos estimulábamos nuestra mente.

Cenamos pronto, para qué negarlo, pero estábamos prácticamente starving así que no nos importó. Después de cenar vimos un programa que se llamaba Designer Star o algo así y que era una especie de reality en el que cuatro diseñadores tenían dos días para decorar un espacio haciéndolo habitable y poniendo un color concreto que resaltara. Después de verles llorar, reírse y comprar cosas realmente cantosas y realmente feas (algunas), y de que uno de ellos se fuera a su casa, yo estaba al borde del suicidio ya. Así que me duché para quitarme todas las enfermedades de tránsito internacional que podía haber cogido en mi viaje transoceánico y antes de las 11 (sí, yo, antes de las 11, me fui a acostar).

Increíble, pero cierto, mi primer día en América acababa de comenzar.