Ayer nos levantamos pronto y desayunamos en el hotel, un desayuno ligerito: dos tostadas, un bagel con queso, huevo revuelto, un cuarto de gofre y un yogur. Después de ese desayuno tan completo, nos metimos en el coche, rumbo a Chicago. ¡Qué de horas estuvimos allí! (En el coche, digo). Casi acabamos de escuchar el libro de Harry Potter, y eso que el señor lee lentísimo. Pasamos por cuatro estados: salimos desde Tennessee, luego a Kentucky, después a Indiana y por último a Illinois.
Comimos en un restaurante de esos de la carretera, que se llamaba Bob Evans, pero que estaba bien, ¡no era un sitio de mala muerte! y además fueron muy amables: se les había olvidado traer un batido y nos lo regalaron; se me olvidaron las gafas de sol en la mesa y la señora vino a la puerta a traérmelas (menos mal) y por último nos dieron a los "niños" unas pinturas y unos papeles para colorear y me quedó precioso el dibujo jajaja.
Luego fuimos al drive-thru del Starbucks, y pusimos rumbo a Chicago. ¡Menudo atasco que había para entrar! Vimos el skyline, y después de ver coches y coches llegamos a nuestra casa. ¡Qué vistas! Lo único es que no nos dio tiempo a disfrutar mucho de ellas porque nos fuimos rápidamente a misa.
En misa, nada, lo típico de todas las misas, ¿no? El cura de aquí también hizo algún chiste que la parroquia rió y al final le homenajeamos con una gran ovación, ya que era su última performance en la iglesia. Vamos, que se iba.
Pero lo más increíble de la misa, lo más fuerte y lo que más nos sorprendió a todos fue que por primera vez en la historia de Estados Unidos, ha hecho más calor dentro de un edificio que fuera. No es que no hubiera aire acondicionado (que no lo había) sino que ¡incluso nos tuvimos que abanicar! ¡Qué agobio!
Al volver, aparcamos en casa y nos fuimos a la pizzería Uno's, que es muy famosa y que la habíamos visto en el documental de Pizza Paradise. Allí hacen la pizza "chicago style" que consiste en una pizza poco convencional: hacen la pizza en un molde como de bizcocho o quiche, forran el molde con la masa y después ponen una capa de aproximadamente 3 cm de queso, tomate y bueno, en esencia, ¡lo que hayas pedido! Pedimos cuatro small pizzas para ocho, y sobró (alucinante), así que nos lo trajimos a casa en una box.
Ahora pasaré a hablar de la casa: estamos en un penthouse en las plantas 55 y 56, y se ve todo el skyline de Chicago. Es increíble, tenemos una terraza enorme y unos ventanales alucinantes también. Además, bajamos a la planta 9, donde hay varios gimnasios, un spa, la piscina, una biblioteca, unas mesas de billar...
Pero bueno, el caso es que como estábamos muy cansados nos duchamos y nos fuimos a nuestra habitación, desde la que se ven todos los edificios guays y nos fuimos a dormir.