miércoles, 18 de julio de 2012

5th Day - Cuando volví a ver Harry Potter, me entró urticaria en la piscina y dropeé el iPhone

La mañana del sábado pasó sin pena ni gloria por nuestras vidas, dado que yo estuve actualizando el blog y estuvimos viendo aplicaciones del iPad, iPhone y estas cosas tecnológicas varias. Estuvimos mucho tiempo debatiéndonos internamente entre hacer o no la maleta, pero no la hicimos, porque era un poco una tontería hacerla con tanta antelación, y además no nos apetecía en exceso, la verdad sea dicha. Después, para comer íbamos a hacer pasta fresca, así que la estuvimos preparando y luego pasándola por la máquina para hacer tipo tallarines. Es un proceso bastante elaborado en el que yo participé poco, la sinceridad por delante, pero lo pasamos bien haciéndolo. 

Después de comer estuvimos revisando las cosas que había guardadas en la tele (programas y películas grabados) y… vi que estaba Harry Potter… y vamos, que la vimos. Es taaaaaan genial (tangencial jaja)… Recordé muchas cosas y sentí la necesidad de leérmelo otra vez, cosa que haré en cuanto me sea posible. 

Luego estuvimos en la piscina, donde parecía que un golpe de viento se iba a llevar al lifeguard de lo delgado que era, y nos estuvimos bañando porque hacía un calor propio de este estado, pero agobiante en cualquier caso, y estuvimos hablando bastante, un poco de todo. De repente, me empezó a picar todo muchísimo, y pensé: bueno, es normal, será del agua. Y seguí hablando. Luego ya se hizo insoportable y tuve que salirme del agua, pero a pesar de eso me seguía picando todo y me habían salido unos micro-eritemas (mini manchas rojas, que hay que explicarlo todo), así que dije: vámonos.

Y saliendo de la piscina, con tantas cosas, tanto agobio… se me cayó el móvil al suelo: bieeeeeeen. Con mi gran suerte, se cayó justo por la esquina así que sí, pasó lo que todos estabais esperando, mi iPhone se abolló un poco. Awesome.
Pero ¿sabéis? No hay mal que por bien no venga, y la ventaja fue que se me pasó el picor atroz. El que no se contenta es porque no quiere.

En casa nos estuvimos duchando y lavando el pelo y esas cosas y sin saber cómo llegó el momento de la cena. Después de cenar vimos la película de Netflix que habíamos cogido: RV. Iba de una familia que alquilaba una RV (Recreational Vehicle o en su defecto, autocaravana), como haremos nosotros cuando estemos en Canadá, y la estuvimos viendo para concienciarnos de lo que es. 
Y la verdad es que no sé si nos convenció, o nos quitó las ganas. Who knows.

domingo, 15 de julio de 2012

4th Day - Cuando hicimos una gymkhana por la casa, vimos la peli de Spiderman y fuimos al cumpleaños de las Russell

Bueeeno, ya me queda menos para catch up.

El caso es que hace dos días (13 de julio) fue el santo de Enrique, así que por la mañana cuando se levantó tenía un desayuno especial (del que yo particularmente no disfruté porque no me gusta el bacon), y estuvimos vacilándole un poco hasta que nos fuimos al mall. 

En el mall hicimos los encargos pertinentes. Para empezar fuimos a la Apple Store y yo me compré un hard drive de 1 TB para ampliar la capacidad de mi laptop. Después estuvimos en la tienda de Lego, donde vimos un montón de cosas que yo me compraría y creamos mini-muñequitos para dejarlos ahí. Luego estuvimos en Hollister saying hello y vimos millones de personas con bolsas gigantes de American Girl, que es una tienda muy rosa en la que venden muñecas iguales que tú, y te venden ropa para que te vistas igual que ellas. Todas las niñas estaban super encantadas de tener esas bolsas llenas y sus padres estaban igualmente encantados de llevar todo eso por el mall. 
Compramos también una funda para el iPhone de Enrique y ya, casi starving, volvimos a casa.

Comimos y acabamos de ver "Cómo entrenar a tu dragón" y después organizamos una gymkhana para que Enrique buscara sus regalos por toda la casa. Le dimos un post-it para que empezara a buscar y le llevamos al basement, a todos los baños, al buzón, a la canasta, al hot tub, a la despensa, al propio ventilador de su cuarto… y finalmente encontró todos los regalos.


Rápidamente nos fuimos al Studio Movie Grill, un cine donde se puede comer mientras ves la peli, hay sillas como de oficina y camareros pasando entre la gente. Peeeero no había entradas para ese momento, así que nos fuimos a otro normal y corriente, (y corriendo fuimos, porque no llegábamos) y vimos Amazing Spiderman en 3D. 
La verdad es que la peli me sorprendió, porque me la esperaba horrible y puedo decir ¡que hasta me gustó un poquito! Bueno, seamos realistas, me gustó, pero porque los personajes eran cercanos y la historia un poco tonta.

Cuando salimos del cine, Teresa y yo nos fuimos a casa de Emily y Anna Russell, que son dos mellizas que van al Georgia Tech, y que nos habían invitado a su cumpleaños (que evidentemente era ese día). Estuvimos hangin' out y vimos una peli que se llamaba Mean Girls y que era bastante tonta pero nos reímos un rato. Cuando se acabó nos fuimos a casa, esta vez sin lluvia, viendo que se habían dejado la puerta del garaje (con acceso directo al interior de la casa) completamente abierta, y les daba igual… Qué confiados son en este país.

Llegamos a casa, estuvimos un rato (largo) hablando y la verdad es que después nos fuimos a dormir, porque estábamos bastante muertas.

sábado, 14 de julio de 2012

3rd Day - Cuando abrimos un iPod touch, fuimos al Georgia Tech y comimos pizza gratis en el Catholic Center

¿Qué hacer un jueves cualquiera? Después de levantarnos, desayunamos y… ¿por qué no intentar abrir un iPod touch? 
Básicamente lo que pasaba es que Enrique se había bañado en el mar con su iPod y entonces como ya no funcionaba pues pensamos en abrirlo, a ver cómo era.
Here are the results:


Y no sé si se aprecia en la primera foto, pero la pantalla de un iPod por detrás es un espejo. Un signo más del egocentrismo de Apple (del que yo soy fiel seguidora, dicho sea de paso).

Comimos bastante pronto y nos fuimos al Georgia Tech. Describiría el camino, pero lo cierto es que fui todo el rato jugando con las Bucky Balls (buckyballs).

Cuando llegamos at Tech driveamos por ahí y luego aparcamos en Tech Square, que es un sitio donde hay un Barnes&Noble y several restaurants. Después dimos una vuelta por todas las fraternities y sororities sectarias, y vimos a amigos de Teresa. Luego fuimos a ver un edificio nuevo, que se llama G. Wayne Clough Undergraduate Learning Commons, y que todo el mundo llama 'culc', no por vaguería sino porque es imposible acordarse del maldito nombre. De hecho yo lo he tenido que googlear, porque no me acordaba de nada. El edificio está muy bien (imágenes aquí), pero yo hice un par de fotos, como esta de un esqueleto de "algo" que había en la planta baja:


Y esta de una sala que hay, donde podemos ver que el suelo está cubierto de césped artificial y hay unos puffs para tumbarse y relaaaax. Vamos, para favorecer el estudio jaja. Además se ve todo el skyline de Atlanta desde ahí y se está bastante bien.


Después de esto salimos de nuevo al calor. ¡Este país es incandescente! Y como era FASET (Familiarization and Adaptation to the Surroundings and Environs of Tech), estaban todos los niños ahí. Como sé que no os dice mucho lo de FASET, lo explico: los niños que entran este año en la universidad (en esta en concreto) tienen que ir un día en verano (que ellos eligen) y están ahí conviviendo y haciendo juegos y viendo la universidad para que el primer día no estén excesivamente perdidos. También aparte de jugar, reciben información de los diferentes clubs, asociaciones y cosas que se ofertan durante el curso, para que se apunten. Nosotros estuvimos en el puesto del Catholic Center, que es donde Teresa va, así que estuvimos publicitándolo, con estas pegatinas, entre otras cosas:


Cuando se acabó, nos fuimos al Catholic Center (un edificio) y estuvimos allí viéndolo (viéndolo yo, que los demás ya lo habían visto), y cenamos pizzas (by the face) y estuvimos allí con una gente que había ido a cantar, y estaba bastante guay. Después se empezó a ir todo el mundo y nos quedamos allí unos cuantos (cinco o seis) y estuvimos hablando y riéndonos bastante.

A las 12 y algo ya nos vinimos, y cómo no, el viaje no estuvo exento de problemas: esta vez no jugué con las Bucky Balls, pero porque no las veía (era de noche). Pero además estaba lloviendo, y Teresa no podía dejar el limpiaparabrisas en automático, de manera que había que darle todo el rato. Pero amainó, así que no fue tan grave. En casa estuvimos un rato hablando y nos fuimos a dormir, porque esto de cenar tan pronto hace que pienses que es tarde todo el rato, pero no lo es. Y pensar todo esto, es un poco cansado.

2nd Day - Cuando fuimos a un outlet gigantesco, me olvidé el bolso en un restaurante y volvió a llover

El segundo día creí que debido al jet lag cuando abrí los ojos a las 06:29 era mi despertar definitivo. Uff. Menos mal que no, y pude dormir un poco más. 
Cuando me levanté tuve la gran suerte de que Almudena estaba awake y me hizo una tortilla para desayunar. 


Una vez que todos estuvimos awake y que Almudena madre vino de jugar al tenis (ganó 6-0 6-0), cogimos el coche (nos subimos en el coche, quiero decir) y llegamos a un outlet que se llama North Georgia Premium Outlets, y que es este.
Estuvimos en miles de tiendas y vimos a numerosos tíos con chanclas y calcetines (y no, no haré ningún comentario al respecto), y todos los dependientes nos preguntaban si estábamos having a good day y si lo habíamos encontrado todo ok. Como era que sí, pues tampoco suscitó demasiada polémica, y nos limitamos a comprar por ahí un par de cosas. Yo me compré la parte de abajo de un bikini, pero no por vicio, sino porque me habían regalado la de arriba y faltaba eso, y bueno, destaco el hecho de que como en este país dejan los probadores cerrados con llave y tienes que pedir que te lo abran, pues cuando te quieres probar algo, pues lo pides y sin problema; pero si eres Teresa y te dejas un papel dentro y vuelves sólo a por eso, pues da corte pedirlo, así que Teresa, sí, Teresa se metió por debajo de la puerta de un probador sólo para coger un papel que se le había olvidado y que prometía ser el descuento del siglo y no lo fue.


Fuimos a comer, porque era la hora de comer, y yo pregunté si había algún sitio "sin grasa", a lo que me respondieron: Ehh… No.
Así que fuimos al Five Guys, que era un sitio en el que había tres opciones de comida, y toppings y cacahuetes gratis. Estaban haciendo una inspección sanitaria, así que nos sentimos más seguros. Era este el restaurante.
Volvimos al outlet, y cuando nos bajamos del coche me di cuenta (I'm sharp, huh?) de que no tenía el bolso. Así que conservando la calma y confiando en la bondad de este, nuestro pueblo americano, nos dimos la vuelta y entré al restaurante. Me dirigí hacia nuestra mesa con total tranquilidad, y según iba llegando a la silla, extendí el brazo para coger mi… ¿QUÉ? ¡No estaba! Pero what the f…? Bueno, respiré hondo y fui al mostrador, y le dije al hombre: "Excuse me, I think I forgot my…" El hombrecillo me miró sonriendo, bastante creepy, la verdad y me dijo: "Your purse? Here it is!"Y salió avasallándome, sacando mi bolso de debajo del mostrador. Uff.


Ya tranquilos con nosotros mismos volvimos al outlet y estuvimos viendo las tiendas que nos faltaban y haciendo los encargos que teníamos que hacer, y también vimos a gente bastante variopinta, como unos que estaban hablando en español y no éramos capaces de entender todas las palabras que decían o una familia en la que la madre llevaba chanclas y el niño pequeño llevaba botas de goma con el pantalón metido por dentro. Amazing.


Volvimos para casa y estuvimos hangin' out for a while, y luego ya cenamos y nos pusimos a ver "Cómo entrenar a tu dragón", concretamente "How to train your dragon", pero estaba grabada de la tele y como había tormentas había problemas, así que no la pudimos terminar de ver. 


Y así acabó mi segundo día en América, con un poco de jet lag todavía, pero recuperándome.

miércoles, 11 de julio de 2012

1st Day – Cuando volví a Atlanta, vi Phineas y Ferb en el avión y me preguntaron si era hermana de un Guardia Civil


Hoy hace 334 días que me fui de Atlanta, Georgia, Estados Unidos. Me gusta mucho volver, pero tampoco os penséis que llevo la cuenta exacta. Soy rigurosa con esas cosas, pero no tanto. El tema es que 9 horas en el avión dan para mucho, y no sé, pues te da por pensar en todo un poco. Y usar la calculadora del iPhone, que la otra se me ha olvidado en Madrid.

Y eso, centrándome en el tema: ¡que hoy vuelvo a América! Debería estar aquí ya, desde hace un tiempo, pero debido a ciertas personas facilísimamente criticables (pero que no van a leer esto y por tanto paso de criticarlas), hasta hoy no he podido venir.

El día de hoy ha sido de esos que los tienes para enterrar en el olvido. Por el tedio, principalmente. Porque tantas horas en un avión (y desde aquí hago un llamamiento a todos los ingenieros aeroespaciales del mundo) son bastante horribles, y mucho más en la soledad en que me he encontrado yo.

Por la mañana ha sido lo típico… hasta poco más de una hora de levantarme, ya que por extrañas causas, me han llevado al aeropuerto mi madre… y Guillem. Pero eso es otra historia. Aunque he de decir que me ha hecho mucha ilusión.
Después de la facturación y de amargas despedidas (esto es un recurso literario, de amargas nada, que tenía yo más ganas del exilio…) he pasado los controles de pasaporte, policía, y demás Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que se ve que tengo pinta de delincuente internacional o algo así (¡y eso que no han visto los pinchazos que llevo en los brazos!) y he procedido a la compra de la revista por la que seré criticada durante semanas, pero que me da igual realmente: la Cuore. Y es que la Cuore es y será la revista oficial de viajes, por insustancial y absurda, principalmente.
Tras esta importante adquisición me he dispuesto a pasar el tercer (y último) control de pasaportes, en la zona exclusiva para América. Y claro, la ven a una sola, indefensa, con maleta, mochila, carpeta, sudadera en la mano, desafiando las leyes de la gravedad con la tarjeta de embarque y el pasaporte… y se van a vacilar. El señor de Delta controlando, se ha quedado mirando mi pasaporte detenidamente. Y yo rogando a los cielos porque no hubiera ningún fallo, estuviera en rigor y que realmente fuera el mío (podíamos haber dado el cambiazo perfectamente con tanto control). Tras una minuciosa exploración de cada mm2 del mismo, el hombre ha hablado. Y todos los allí presentes hemos pensado en la frase tan inteligente que debería decir y todos los allí presentes nos hemos quedado con la misma cara cuando lo que ha soltado ha sido: “¡Coño, que sois hermanos!”, señalándome a mí y al Guardia Civil que estaba en la fila del Sky Priority. En ese momento ha habido una especie de tensión entre nosotros dos, rogando que no fuera por el parecido físico, pero al menos ha sido breve la incertidumbre, hasta que nos hemos enterado de que nos apellidábamos igual. Los dos hemos respirado aliviados mientras el hombre se reía de una forma un tanto histérica, hemos sonreído y él ha seguido con su trabajo y yo me he ido a buscar la puerta de embarque.
Después de ese momento tan tenso yo ya creía que iba a ser todo fácil, pero me faltaba lo peor: hacer una foto a la puerta de embarque sin sentirme tonta. Eso ha sido complicado, tenía que ir, con mi mochila, mi maleta y mi sudadera en la mano (había guardado todo lo demás), ponerme delante de la puerta y hacer una foto. Pero bueno, el que algo quiere algo le cuesta, y yo quería tener la foto, así que he tenido que soportar esa ridiculez del momento.
Aunque claro, nada comparado a ir al baño con todo el equipaje. Muy interesante experiencia, ha debido ser un espectáculo verme meter todas las cosas en el baño e intentar cerrar la puerta desde dentro, para lo que he empleado unos cuantos minutos más de lo que sería aconsejable.

Pero bueno, una vez finalizados todos esos trámites me desearon a pleasant flight (menos mal) y montamos en el avión. Mi asiento, el 25C. Llego al sitio, y hay una señora. Nuestro diálogo ha sido así (entre corchetes lo que yo he pensado):
Yo: Perdone, ¿es este su asiento? [Pues claro que no, sé perfectamente que es el mío]
Señora: Sí, es mi asiento.
Yo: Ehhh…
Señora: ¿Me lo cambias? Por favor, el mío es el 30C.
Yo: Claro. [¿Esta señora es tonta? Le pregunto que si su asiento es uno, me dice que sí y luego me pide que se lo cambie. Dioooos. Sonreiré y me iré al 30C]

Y eso hice. Una vez sentada y visto que uno de los azafatos era conocido mío de por lo menos uno o dos vuelos anteriores, hemos dado las clásicas vueltas por Barajas hasta que hemos despegado, la pantalla ha dejado de poner anuncios y he podido seleccionar mi contenido multimedia. Mi sorpresa ha sido mayúscula cuando me he dado cuenta de que había capítulos de Phineas y Ferb, uno de los cuales yo no había visto, en el que creen que Perry ha puesto un huevo. Así que con mucha alegría he dado comienzo a mi verano en América. Luego también he visto la peli de “The hangover” (“Resacón en Las Vegas”) y un capítulo de The Big Bang Theory.

Después de leer, escribir, comer y esas cosas que se hacen en los aviones por fin aterrizamos en el Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport, en la nueva terminal, dispuestos a pasar un par de horas en los trámites de inmigración. Empezamos a ir por pasillos, y pasillos y más pasillos, todos iguales, y estuve unos 15-20 minutos andando por pasillos con paredes blancas y moqueta azul. Pero claramente supuso una ventaja cuando no había nada de cola en Foreign Visitors, cuando en 15 minutos había terminado TODO, maletas, inmigración… vamos, que estaba ya en la calle. Mi conversación con el policía fue muy interesante también:
Policía: Why were you sleeping there in the line?
Yo: I’m sorry, I hadn’t seen you.
Policía: What’s the purpose of this journey?
Yo: I’m on vacation.
Policía: Hmmm I see… What’s your occupation?
Yo: I’m a student.
Policía: What are you studying?
Yo: Medicine.
Policía: Oh, I don’t want to meet you in the future while you’re working!
Yo: Ha Ha… Yeah… That’s true… Ha Ha…

En fin, un show. Pero el caso es que salí y no había nadie esperándome porque como había salido tan pronto, pues no les había dado tiempo a llegar. Pero rápidamente llegaron y montamos en el coche para irnos al Yogurtland. ¡Al Yogurtland! (A los que os he hablado de esto, sabréis lo que significa para mí jaja)

Por fin llegamos a casa y me instalé en mi habitación. Después íbamos a ir a la piscina o a jugar al tenis, o a hacer algo outdoors… pero empezó una tormenta increíble, que incluso llamaron por teléfono del servicio de alertas recomendándonos que no viéramos la tele, que apagásemos el aire acondicionado y que no hablásemos por el teléfono fijo. Una vez tomadas estas medidas, nos pusimos a jugar al Rummy a ver si al menos estimulábamos nuestra mente.

Cenamos pronto, para qué negarlo, pero estábamos prácticamente starving así que no nos importó. Después de cenar vimos un programa que se llamaba Designer Star o algo así y que era una especie de reality en el que cuatro diseñadores tenían dos días para decorar un espacio haciéndolo habitable y poniendo un color concreto que resaltara. Después de verles llorar, reírse y comprar cosas realmente cantosas y realmente feas (algunas), y de que uno de ellos se fuera a su casa, yo estaba al borde del suicidio ya. Así que me duché para quitarme todas las enfermedades de tránsito internacional que podía haber cogido en mi viaje transoceánico y antes de las 11 (sí, yo, antes de las 11, me fui a acostar).

Increíble, pero cierto, mi primer día en América acababa de comenzar.



jueves, 11 de agosto de 2011

forty-second day - 10th of august

Ayer nos levantamos, bastante pronto, he de decir, y después de desayunar me estuve haciendo fotos con las cosas grandes de la casa: los cereales, la leche, el yogur, el queso parmesano, la harina...

Después de eso nos duchamos y nos fuimos a un supermercado que se llama Target donde yo me quería comprar una bandera (que me compré) y luego fuimos al mall. Después de several purchases volvimos a casa, y yo terminé (por fin) de hacer la maleta. 

Bajamos al basement, firmamos el mapa y nos hicimos fotos. Después comimos y nos despedimos de la casa; nos montamos en el coche y nos fuimos al aeropuerto. Saludamos al Georgia Tech durante unos minutos y después, cuando llegamos al aeropuerto y nos colamos utilizando la SkyMiles de Héctor, llegó el momento de la despedida.

It was so sad, but I can tell that I really had a great time there in America, and for sure guys, for sure that I'll come back. Even though if the wireless connection in Georgia Tech doesn't allow skype. I'm sure it does, though.

GOODBYE AMERICA!!

forty-first day - 9th of august

El día 9, nos levantamos, desayunamos y estuvimos leyendo un poco en la habitación. Después nos montamos en el coche hacia una plantación (sé que suena a droga, a mí la primera, pero era de arroz, dicen), que se llamaba Magnolia.

La plantación de Magnolia era muy famosa en Carolina del Sur, y vimos la casa que había allí que pertenecía a las familias que habían habitado los terrenos esos, y luego vimos el jardín que rodeaba la casa, que tenía un montón de lagos y un montón de bichos, añado. 
Hacía un calor espectacular, de los días esos en los que no se puede ni salir a la calle, pues eso. Vimos una película que nos explicaba los orígenes de la plantación, lo esclavos que había antes...

A ritmo de Harry Potter nos montamos en el coche y ¡lo nunca visto! Comimos en un drive-thru del McDonald's, que fue bastante un show, por otra parte. 

Volviendo a casa nos terminamos el libro de Harry Potter, así que pusimos música y nos estuvimos riendo mucho. En casa empezamos a hacer la maleta, yo me acabé el libro de "No te daré mi voto", el cual os recomiendo a todos, indignados y no indignados. Vimos algunos vídeos de esos de cámara oculta y cenamos una barbacoa que nos hizo reírnos muchísimo, porque además yo puse la broma de Anda Ya en el arzobispado jajaja.

Last night in America.

fortieth day - 8th of august

Bueno, que ya haya llegado a España no quiere decir que no vaya a acabar el viaje, así que aquí me dispongo a contar todo lo que nos ha acontecido en los últimos días.

El 8 de agosto, después de levantarnos, desayunar y comprobar que nos habían picado más bichos de los que probablemente vea durante el resto de mi vida, nos fuimos andando hacia Liberty Square, una plaza en la que había algunas quotes de personajes famosos (Albert Einstein, Benjamin Franklin...) sobre la libertad, y también había un museo basado en el esclavismo que había en Carolina del Sur antes, y cómo hubo esa rebelión que acabó en la Guerra Civil. 

Desde allí cogimos un barco que nos llevó hasta Fort Sumter, un fuerte donde empezó la Guerra Civil en 1861, y que estaba en medio de la bahía. Allí lo estuvimos viendo, pasando un calor impresionante y nos refugiamos en el museo, en el que había un aire acondicionado estupendo.

Volvimos al hotel tras pasar por la farmacia para comprarme cosas de esas para mi corte del pie, nos pusimos el bañador y nos fuimos a una playa que se llama Folly Beach,
Allí comimos en el Folly Beach Crab Shack, donde la camarera nos aseguró que no tenían "nada tan fancy como un café expresso" (por favor, si lo tienen hasta en el peor bar español). 

Después, muertos de calor nos fuimos a bañar, hoping que el agua estuviera algo fresca, pero después de salvar a un pez en el pier nos metimos en el agua y parecía una sopita calentita, y además había muchas corrientes. Hasta que se me ocurrió mirar a la orilla y vi que había bandera roja, que no era así siempre. Eso me tranquilizó.

Por último nos llenamos de arena, tanto que yo creo que sigo teniendo, y mi mochila también (eso no es que lo crea, es que lo veo, y no puedo echarla), así que nos duchamos y volvimos rápido para ducharnos en el hotel y lavarnos el pelo de manera compulsiva. ¡Qué asco!

Cenamos en un restaurante que se llamaba Pane e Vino, y para acabar el día conté 31 picaduras sobre mí. Genial.

Bzzzzz. Pinch!. 

32.

lunes, 8 de agosto de 2011

thirty-ninth day - 7th of august

Ayer nos levantamos prontísimo, terminamos de hacer la maleta y nos fuimos a misa, después de desayunar. He de decir, que una misa bastante concurrida, teniendo en cuenta la intempestiva hora (era a las 9, que me parece una hora bastante intempestiva).

Al salir nos metimos en el coche, y como no nos querían poner Harry Potter empezamos a versionar todo tipo de canciones para que nos lo pusieran. Destaco el "I just had Potter, and it felt so good", a lo que Héctor nos preguntó que si era el himno de Estados Unidos... Hemos perdido el rumbo.

Pero bueno, que al final nos lo pusieron (así que nos callamos) y pusimos rumbo (por fin encontrado) a Charleston, South Carolina. En el camino nos paramos a comer en un Chili's (al que yo me oponía totalmente) y por fin la suerte me sonrió y había que esperar 30 minutos para comer, 30 minutos que no teníamos, así que nos montamos en el coche otra vez y fuimos al Burger King, que evidentemente no es lo que más ilusión me hace, pero desde luego mejor que el Chili's...

En Charleston estuvimos un poco en la habitación, porque las pocas (que me parecían muchas pero a la vista de hoy eran pocas) picaduras de mosquito que tenía me estaban picando to death. Después tuvimos la brillante idea de visitar la ciudad, a las 6 de la tarde, que hacía unos 40º C y encima con humedad... horrible, he de decir. Pero bueno, el caso es que vimos las casas de los ricos esclavistas de aquí, la desembocadura de los dos ríos que hay (y ahí nos picaron bastantes bichos), Battery Park... 

Nos compramos un helado y fuimos a una fuente en la que la gente se bañaba (a mí no me dejaron bañarme, pero amablemente un niño salpicó de una manera tan exagerada que como si me hubiera bañado), y después fuimos a cenar a una especie de pub que se llamaba The Griffon y donde era tradición pintar un billete de $1 y graparlo a la pared. Hicimos lo propio. Luego ya volvimos a casa (hotel) y a dormir mientras nos picaban los bichos. Qué alegría.

domingo, 7 de agosto de 2011

thirty-eighth day - 6th of august

Ayer, después de levantarnos y desayunar nos preparamos como si de regatistas profesionales se tratara, y salimos hacia el norte del río Chattahoochee.

Antes, hicimos una parada técnica en el supermercado y la gasolinera para ser unos auténticos excursionistas, y proseguimos nuestro camino escuchando a mi querido Harry Potter.

Cuando llegamos al sitio en cuestión se nos presentaron dos opciones: en primer lugar hacer kayaking individual por aguas bravas que hasta te ponían casco y todo, y en segundo lugar hacer canoeing doble por aguas tranquilas: ¿qué cogimos? Canoas. ¡Damn!

El caso es que las canoas estas eran completamente inestables y he de decir que Teresa y yo conseguimos llegar al final sin volcar ni una sola vez, cosa que todos los demás hicieron. Fuimos ahí bajando el río (una niña nos preguntó: "Hey! Where are you going?" a lo que nosotras le respondimos: "We don't know! Down the river, we guess!"), y nos encontramos con todo tipo de peligros, como apacibles tortugas, asquerosas arañas, niños en el agua, lagartos que se caían al agua y salían corriendo... 

En un momento nos paramos a comer en un campo aparentemente privado al que nos invitaron amablemente una gente que había allí (y que tampoco era suyo...). Estábamos tan tranquilamente comiendo todos, cuando de repente Héctor dijo: "¡Que se nos va la canoa!" Todos pensamos que era una broma hasta que empezó a correr, y es que resulta que no habían sujetado bien una canoa y se estaba yendo río abajo, así que tuvimos que montarnos rápidamente en otra, con media Chips Ahoy aún en la boca para rescatarla. Una odisea.

Cuando llegamos al "major bridge", que era el puente donde teníamos que esperar a los que venían a recogernos nos estuvimos bañando, y era muy divertido porque como íbamos con el chaleco salvavidas flotábamos y lo único que teníamos que hacer era mover los pies para que equilibrado con la corriente no nos moviéramos de sitio. 

Una vez que nos trajeron, nos cambiamos de ropa al borde del heat stroke y vimos que empezaba a llover nos montamos en el coche y vimos un pueblo que se llama Helen y que es de estilo alemán... todavía no sé bien la historia, pero ya me enteraré.

Pero bueno, que llegamos a casa, cubrimos la necesidad básica de ducharnos y lavarnos el pelo, porque después de bañarnos en ese río yo lo que tenía era ansiedad por llegar a la ducha, estuve escribiendo el blog y leyendo un poco y nos fuimos a cenar a un restaurante italiano que se llama Luciano's y al que llegamos a las 21.30 y estaba lleno, y a los cinco minutos sólo quedábamos nosotros. 

Por último, de vuelta en casa hicimos la maleta y estuvimos hangauteando con Enrique, porque yo le había echado la bronca por no venir a hangautear, así que estuvimos ahí hasta que Teresa nos echó porque se quería dormir (bueno, a mí no me echó porque también era mi habitación, pero... estuvo a punto).

sábado, 6 de agosto de 2011

Thirty-seventh day - 5th of august

Ayer fue un día rarísimo. Como conté, estuvimos toda la noche en el coche, y sin dormir, así que cuando llegamos a casa a las 8 de la mañana hinché mi colchón hinchable y me puse a dormir ¡hasta las 2 de la tarde! ¡Lo nunca visto!

Después, cuando todos estuvimos levantados, comimos, y después de pasar todas las fotos al ordenador nos fuimos a la Atlanta Swim Academy para recoger (¡por fin!) nuestro título de lifeguards (que a ver si me lo convalidan en España) y se lo enseñamos a mis padres y eso.

Al volver, nos pusimos el bañador y nos estuvimos haciendo fotos de lifeguards, flipándonos un poco ahí corriendo por el jardín y recibiendo las picaduras de millones de bichos asquerosos.

Por último, mientras me ponía al día con los blogs y todo eso, los adultos más adultos que yo buscaban algo que hacer en el día de hoy, y cuando lo encontraron (trrrrrrrrrr) cenamos y después estuvimos hangin'out for a while porque como nos habíamos levantado a las 2 de la tarde se nos había ido el sueño.

Ha quedado muy corto, pero es que esa fue la realidad, fue un día corto debido a la malísima idea de perder un día en la carretera. Ahí lo dejo.

viernes, 5 de agosto de 2011

Amish day.

nuestra casa en chicago: penthouse en los pisos 55 y 56



Amish land


Thirty-sixth day - 4th of august

Ayer fue un día curioso. Lo primero que hice en el día fue ver amanecer en el lago Michigan. ¿Por qué? Porque estábamos durmiendo sin persianas y en Chicago amanece muy pronto, así que ahí lo vi, bien bonito, por cierto.

Luego desayunamos, recogimos toda la casa bajo la amenaza de pagar los 650€ de la fianza y nos despedimos de ella (yo tras sufrir un traumatismo craneoencefálico que me hizo pensar lento durante 3 horas). Después nos metimos en el coche y empezamos a escuchar Harry Potter: libro 4.

Después de mucho rato en la carretera llegamos a Elkhart, un pueblo del norte de Indiana donde estaba el Visitor Center del Amish country. ¿Sabéis quiénes son los Amish?

Los Amish son una gente que, en concreto estos llegaron de Países Bajos a esta zona en 1841. Tienen unas profundas convicciones religiosas que les prohíben utilizar cualquier tipo de tecnología, con lo cual no tienen coche, sino una carreta de caballos; visten raro (con sombrero, camisa y pantalón largo los hombres y las mujeres con un gorro blanco, un vestido de color y un delantal blanco); y sólo con ver a los hombres ya sabías si estaban casados o solteros (si tenían barba estaban casados y si no tenían o tenían una cortita era que no). También aprendimos que las iglesias no tienen bancos y que se lo lleva cada familia de casa si lo quiere, que algunos herejes tienen móvil  porque es wireless y lo que no les gustan son los cables y que si les haces una foto les robas el alma. (He de decir que nosotros desalmamos a algunos...)

Así que en el Visitor Center nos dieron un CD gratuito que hacía una ruta por diferentes pueblos que se llamaba Heritage Driving Trail. Pasamos por Middlebury, Shipsewana, Goshen, Nappanee... y comimos en un sitio que se llamaba Essenhaus y donde nos dieron una comida family-style: todos lo mismo. De postre comimos una típica pie (fonéticamente paaaaaaaaaai) y yo me la pedí de custard, y estaba muy buena. Después de ver una reunión de gente que había llevado sus coches históricos nos metimos en el coche de nuevo y continuamos viendo los pueblos de Amish people (incluso vimos un Monster Truck, pero no era de Amish), y después de ver a un Amish guapo en una gasolinera (¿qué hacía allí?) seguimos en el coche durante horas y horas, escuchando Harry Potter. 

Todo el mundo estaba dormido (el conductor evidentemente no), pero Enrique y yo, que estábamos despiertos, vimos que a esas horas... ya no íbamos a cenar, así que cogimos una bolsa de patatas del maletero y empezamos a abrirla, silenciosamente, pero fallamos, todo el mundo se despertó y se comieron nuestras patatas: Damn! 

Milagrosamente, y más ackwardly que en mi vida, y ahora que lo pienso lentamente me parece increíble que yo fuese capaz de comer algo ahí, paramos a la una y media de la mañana en un Waffle House de mala muerte.

A continuación nos metimos en el coche de nuevo y ¡hala! ¡Hasta casa! Es que vamos, no me parece ni medio normal que hiciéramos 1000 millas en una noche, sin dormir, cogiendo posturas raras de mala muerte también, hasta que llegamos a casa a las 8 de la mañana: ilegal.

Chicago - Third day

En la Smart House


en la lego store



En hershey's, con la tableta de chocolate más grande del mundo



Thirty-fifth day - 3rd of august

Debido a circunstancias que más tarde relataré, no he podido escribir el blog hasta ahora, así que ahora procederé a relatar los acontecimientos, que afortunadamente no se me han olvidado.

Antes de ayer nos levantamos y desayunamos contemplando el skyline de Chicago (como siempre) y después nos fuimos al museo de Science and Industry: ¡qué guay!

Primero vimos una exposición que se llamaba Body Worlds & the Cycle of Life, y que molaba muchísimo, aunque a todo el mundo le dio mucho asco. Había cuerpos (bien conservados) y te ponía la explicación al lado y también había articulaciones y cerebros y eso, que aunque así puesto pueda parecer desagradable estaba muy bien montado. Además me dieron una pegatina que ponía "I'm a scientist too" por ser tan entusiasta, y al salir contesté a una pregunta y me dieron otra pegatina que ponía "Science Rock Star". 

Después vimos una Smart House, que era una casa inteligente con desarrollo sostenible, que molaba bastante también y además la señora nos daba una pegatina cada vez que acertábamos una pregunta que nos hacía, así que guay. Luego vimos una exposición del espacio, otra de energía nuclear y luego comimos en la cafetería con más frío que otra cosa. 
Luego vimos una exposición de genética en la que si habías tenido biología de 2º de Bach. ya te lo sabías todo (y lo peor es que hasta conocía a los señores que salían hablando en el vídeo: ¡Eh, mirad!¡Ese es Craig Venter!) y luego nos volvimos. 

Estuvimos por la zona de la torre Hancock, viendo las tiendas, y estuvimos en la tienda Hershey's que es una marca de chocolate en la que Teresa se indignó porque sólo tenían milk chocolate. Luego no me dejaron entrar en la tienda de The North Face, así que entramos en una especie de centro comercial que tenía una tienda de Lego que molaba  x + \infty = \infty \,\! (infinito) porque había muchas cosas de Harry Potter, piezas guays y unas cosas que si hubiéramos estado en España me lo habría comprado for sure: una especie de maquetas de Lego que verdaderamente eran geniales (a pesar de costar $150, algo totalmente irrelevante, ¿no?). Después fuimos a Abercrombie y a Hollister, para que mi familia lo viese, y dijeran: ¡qué guay! (Lo dijeron, pero con menos entusiasmo que yo). 

Luego volvimos a casa, nos cambiamos y fuimos a cenar a un sitio de jazz que se llamaba Andy's, y en el que nos tuvimos que ir pronto porque éramos menores de 21, así que nos fuimos a casa y vimos fireworks que por primera vez en mi vida estaban a una altura más baja que yo: increíble. Luego estuvimos hablando un rato y nos fuimos a dormir, que no sabíamos lo que nos esperaba al día siguiente.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Chicago - Second day

 en el skydeck de la torre Willis


la tormenta acecha a chicago at dusk


yo bañándome en el lago



Thirty-fourth day - 2nd of august

Ayer nos levantamos y con la fresca (es un decir) fuimos andando long time hasta llegar a la Willis Tower, que es la antigua torre Sears, la torre más alta de Norte América. Vimos una película que nos hablaba de los datos de la torre: mide lo mismo que 283 Obamas y que 262 Michael Jordans, tiene suficiente cable telefónico como para dar la vuelta a América 15 veces y la planta original es un modelo de 9 cigarros colocados a diferentes alturas.

Después de esta demostración de información subimos al piso 103, donde estaba el observatorio. Yo cogí un audioguía, así que un señor y una señora con voz metálica me explicaron las vistas desde los cuatro lados de la torre. Vi una cárcel triangular en el medio de la ciudad, una empresa que había pintado todo su rascacielos de rojo para que destacara entre los demás rascacielos de la ciudad, el hospital donde tomaron escenas de la serie ER (Urgencias) y el edificio más alto del mundo conocido únicamente por la dirección de la calle (además de por sus innumerables motes: "Bart Simpson", "The wedding cake"...).
Lo mejor es que en el lado oeste de la torre hay unos salientes de cristal en los que puedes andar teniendo el vacío bajo tus pies, a 442 metros de altura, y molaba bastante. 

Después de hacernos fotos aquí y allá se nos ocurrió ir a comer al Navy Pier, que estaba presumiblemente cerca: ¡ja! Estuvimos horas y horas andando en el calor más absoluto, que casi nos morimos, y llegamos finalmente a comer a un restaurante que se llamaba Margarita Ville, y nos tocó una camarera que se llamaba Jenny y que me hubiera hecho algo de gracia si hubiera tenido un porcentaje ligeramente más alto de agua en el cuerpo: ¡qué tía más pesada! Luego heladito en el Ben&Jerry's, y de nuevo volvimos a caminar hasta casa, near exhaustion también. Es imposible que ese calor sea legal.

En casa descansamos un poco, y luego nos pusimos el bañador y nos fuimos en coche a la playa (playa del lago, sí) y nos bañamos. Agua más fría... no la he visto. ¡Casi nos morimos! Pero bueno, luego pasó lo de siempre, dejamos de sentir las extremidades y no se estaba demasiado mal, así que estuvimos ahí vacilando un rato y haciendo de socorristas (de hecho le tuvimos que hacer el walking assist a Almu, que estaba al borde de la hipotermia), y como empezaban a caer algunos rayos por el horizonte nos salimos del agua. Nos estuvimos haciendo fotos y cuando llegamos al coche, Héctor se dio cuenta de que no tenía el móvil, así que fuimos corriendo hasta la playa, y después de buscar por ahí (sin éxito) y ver el rayo más monumental de mi vida, volvimos al coche. ¡Menos mal que el móvil estaba en casa!

Al llegar a casa, la tormenta se había consolidado, así que apagamos todas las luces (incluso cenamos a oscuras) con la única esperanza de que cayera un rayo en la torre Hancock (que no cayó, peor vimos toda la tormenta, super guay).

Finalmente nos fuimos a dormir, después de más de tres horas cayendo rayos, viendo cómo los relámpagos iluminaban nuestra casa y oyendo de cuando en cuando un trueno, la tempestad dio paso a la calma. Al fin.

martes, 2 de agosto de 2011

Chicago - First day

Yo, bañándome en Crown Fountain


Bajo las faldas de Marylin


People in "The Bean"


En la terraza del museo (¡Teresa ha perdido el zapato!)

Thirty-third day - 1st of august

Ayer, primer día de agosto, nos despertamos pronto, porque al piso 56 llega antes el sol. ¡Qué alegría!
Desayunamos y nos fuimos andando por Michigan Ave. viendo el río (Chicago river, qué original) y todos los edificios que molan muchísimo, así que hicimos muchísimas fotos.

Después fuimos a Millenium park, que es un parque céntrico donde está una escultura diseñada por el arquitecto Anish Kapoor, que se llama "The Bean", y que como su propio nombre indica es una especie de judía gigante hecha de espejo en la que estuvimos long time haciéndonos fotos que molaban un montón. En Millenium park había además el centro cultural Jay Pritzker (un arquitecto) y un auditorio parecido al Guggenheim diseñado también por Frank Gehry (evidentemente, hablo del arquitecto del Guggenheim).

Luego descubrimos una de las mejores cosas que ha inventado la humanidad: Crown Fountain. Hacía un calor de impresión, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que había una fuente pública en la que se podía bañar la gente. A continuación íbamos a ir a un museo, pero... hacía tanto calor... que sí, pasé por debajo de la cascada. ¡Qué felicidad!

Según lo previsto, después fuimos al Art Institute of Chicago. Al principio vimos unas salas de pintores impresionistas que estaban super bien, y como además cogimos el audioguía, pues nos lo iba explicando y tan ricamente. Después comimos en la cafetería del museo, y luego estuvimos viendo las salas más raras ever. Primero vimos unas de pintores del siglo XX (Picasso, Dalí, Miró, Braque...) que estaban, en su mayoría, medio bien. Pero luego... luego fuimos a unas salas de pintura mega contemporánea, de esa que había unas composición que constaba de cinco lienzos en blanco, otra que tenía medio lienzo amarillo y medio negro... En fin, y eso que no describo otras "maravillas" que me dejaron loca. Por último subimos a la terraza, nos hicimos algunas fotos y nos fuimos para abajo.

Fuimos a ver el lakefront, vimos una fiesta en un barco en el que había un número excesivo de gente (entre los que incluyo a dos viejos que todavía no sé qué pintaban allí) y nos volvimos a casa. Nuestra casa, como ya dije ayer, tiene en la planta 9 todas las facilities, así que nos bajamos a la piscina. After that, y dado que yo soy mayor de 18 y estoy autorizada a utilizar el spa, pues allí estuve, aunque me bañé en un jacuzzi que tenía un agua tan caliente que me mareé al salir y todo.

Tranquilamente, nos duchamos, cenamos y estuvimos por aquí hangin' out un rato. Después de que yo bajara las "persianas" de nuestra habitación (wowwwww!!), nos fuimos a dormir.