domingo, 7 de agosto de 2011

thirty-eighth day - 6th of august

Ayer, después de levantarnos y desayunar nos preparamos como si de regatistas profesionales se tratara, y salimos hacia el norte del río Chattahoochee.

Antes, hicimos una parada técnica en el supermercado y la gasolinera para ser unos auténticos excursionistas, y proseguimos nuestro camino escuchando a mi querido Harry Potter.

Cuando llegamos al sitio en cuestión se nos presentaron dos opciones: en primer lugar hacer kayaking individual por aguas bravas que hasta te ponían casco y todo, y en segundo lugar hacer canoeing doble por aguas tranquilas: ¿qué cogimos? Canoas. ¡Damn!

El caso es que las canoas estas eran completamente inestables y he de decir que Teresa y yo conseguimos llegar al final sin volcar ni una sola vez, cosa que todos los demás hicieron. Fuimos ahí bajando el río (una niña nos preguntó: "Hey! Where are you going?" a lo que nosotras le respondimos: "We don't know! Down the river, we guess!"), y nos encontramos con todo tipo de peligros, como apacibles tortugas, asquerosas arañas, niños en el agua, lagartos que se caían al agua y salían corriendo... 

En un momento nos paramos a comer en un campo aparentemente privado al que nos invitaron amablemente una gente que había allí (y que tampoco era suyo...). Estábamos tan tranquilamente comiendo todos, cuando de repente Héctor dijo: "¡Que se nos va la canoa!" Todos pensamos que era una broma hasta que empezó a correr, y es que resulta que no habían sujetado bien una canoa y se estaba yendo río abajo, así que tuvimos que montarnos rápidamente en otra, con media Chips Ahoy aún en la boca para rescatarla. Una odisea.

Cuando llegamos al "major bridge", que era el puente donde teníamos que esperar a los que venían a recogernos nos estuvimos bañando, y era muy divertido porque como íbamos con el chaleco salvavidas flotábamos y lo único que teníamos que hacer era mover los pies para que equilibrado con la corriente no nos moviéramos de sitio. 

Una vez que nos trajeron, nos cambiamos de ropa al borde del heat stroke y vimos que empezaba a llover nos montamos en el coche y vimos un pueblo que se llama Helen y que es de estilo alemán... todavía no sé bien la historia, pero ya me enteraré.

Pero bueno, que llegamos a casa, cubrimos la necesidad básica de ducharnos y lavarnos el pelo, porque después de bañarnos en ese río yo lo que tenía era ansiedad por llegar a la ducha, estuve escribiendo el blog y leyendo un poco y nos fuimos a cenar a un restaurante italiano que se llama Luciano's y al que llegamos a las 21.30 y estaba lleno, y a los cinco minutos sólo quedábamos nosotros. 

Por último, de vuelta en casa hicimos la maleta y estuvimos hangauteando con Enrique, porque yo le había echado la bronca por no venir a hangautear, así que estuvimos ahí hasta que Teresa nos echó porque se quería dormir (bueno, a mí no me echó porque también era mi habitación, pero... estuvo a punto).

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