La mañana del sábado pasó sin pena ni gloria por nuestras vidas, dado que yo estuve actualizando el blog y estuvimos viendo aplicaciones del iPad, iPhone y estas cosas tecnológicas varias. Estuvimos mucho tiempo debatiéndonos internamente entre hacer o no la maleta, pero no la hicimos, porque era un poco una tontería hacerla con tanta antelación, y además no nos apetecía en exceso, la verdad sea dicha. Después, para comer íbamos a hacer pasta fresca, así que la estuvimos preparando y luego pasándola por la máquina para hacer tipo tallarines. Es un proceso bastante elaborado en el que yo participé poco, la sinceridad por delante, pero lo pasamos bien haciéndolo.
Después de comer estuvimos revisando las cosas que había guardadas en la tele (programas y películas grabados) y… vi que estaba Harry Potter… y vamos, que la vimos. Es taaaaaan genial (tangencial jaja)… Recordé muchas cosas y sentí la necesidad de leérmelo otra vez, cosa que haré en cuanto me sea posible.
Luego estuvimos en la piscina, donde parecía que un golpe de viento se iba a llevar al lifeguard de lo delgado que era, y nos estuvimos bañando porque hacía un calor propio de este estado, pero agobiante en cualquier caso, y estuvimos hablando bastante, un poco de todo. De repente, me empezó a picar todo muchísimo, y pensé: bueno, es normal, será del agua. Y seguí hablando. Luego ya se hizo insoportable y tuve que salirme del agua, pero a pesar de eso me seguía picando todo y me habían salido unos micro-eritemas (mini manchas rojas, que hay que explicarlo todo), así que dije: vámonos.
Y saliendo de la piscina, con tantas cosas, tanto agobio… se me cayó el móvil al suelo: bieeeeeeen. Con mi gran suerte, se cayó justo por la esquina así que sí, pasó lo que todos estabais esperando, mi iPhone se abolló un poco. Awesome.
Pero ¿sabéis? No hay mal que por bien no venga, y la ventaja fue que se me pasó el picor atroz. El que no se contenta es porque no quiere.
En casa nos estuvimos duchando y lavando el pelo y esas cosas y sin saber cómo llegó el momento de la cena. Después de cenar vimos la película de Netflix que habíamos cogido: RV. Iba de una familia que alquilaba una RV (Recreational Vehicle o en su defecto, autocaravana), como haremos nosotros cuando estemos en Canadá, y la estuvimos viendo para concienciarnos de lo que es.
Y la verdad es que no sé si nos convenció, o nos quitó las ganas. Who knows.
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