miércoles, 11 de julio de 2012

1st Day – Cuando volví a Atlanta, vi Phineas y Ferb en el avión y me preguntaron si era hermana de un Guardia Civil


Hoy hace 334 días que me fui de Atlanta, Georgia, Estados Unidos. Me gusta mucho volver, pero tampoco os penséis que llevo la cuenta exacta. Soy rigurosa con esas cosas, pero no tanto. El tema es que 9 horas en el avión dan para mucho, y no sé, pues te da por pensar en todo un poco. Y usar la calculadora del iPhone, que la otra se me ha olvidado en Madrid.

Y eso, centrándome en el tema: ¡que hoy vuelvo a América! Debería estar aquí ya, desde hace un tiempo, pero debido a ciertas personas facilísimamente criticables (pero que no van a leer esto y por tanto paso de criticarlas), hasta hoy no he podido venir.

El día de hoy ha sido de esos que los tienes para enterrar en el olvido. Por el tedio, principalmente. Porque tantas horas en un avión (y desde aquí hago un llamamiento a todos los ingenieros aeroespaciales del mundo) son bastante horribles, y mucho más en la soledad en que me he encontrado yo.

Por la mañana ha sido lo típico… hasta poco más de una hora de levantarme, ya que por extrañas causas, me han llevado al aeropuerto mi madre… y Guillem. Pero eso es otra historia. Aunque he de decir que me ha hecho mucha ilusión.
Después de la facturación y de amargas despedidas (esto es un recurso literario, de amargas nada, que tenía yo más ganas del exilio…) he pasado los controles de pasaporte, policía, y demás Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que se ve que tengo pinta de delincuente internacional o algo así (¡y eso que no han visto los pinchazos que llevo en los brazos!) y he procedido a la compra de la revista por la que seré criticada durante semanas, pero que me da igual realmente: la Cuore. Y es que la Cuore es y será la revista oficial de viajes, por insustancial y absurda, principalmente.
Tras esta importante adquisición me he dispuesto a pasar el tercer (y último) control de pasaportes, en la zona exclusiva para América. Y claro, la ven a una sola, indefensa, con maleta, mochila, carpeta, sudadera en la mano, desafiando las leyes de la gravedad con la tarjeta de embarque y el pasaporte… y se van a vacilar. El señor de Delta controlando, se ha quedado mirando mi pasaporte detenidamente. Y yo rogando a los cielos porque no hubiera ningún fallo, estuviera en rigor y que realmente fuera el mío (podíamos haber dado el cambiazo perfectamente con tanto control). Tras una minuciosa exploración de cada mm2 del mismo, el hombre ha hablado. Y todos los allí presentes hemos pensado en la frase tan inteligente que debería decir y todos los allí presentes nos hemos quedado con la misma cara cuando lo que ha soltado ha sido: “¡Coño, que sois hermanos!”, señalándome a mí y al Guardia Civil que estaba en la fila del Sky Priority. En ese momento ha habido una especie de tensión entre nosotros dos, rogando que no fuera por el parecido físico, pero al menos ha sido breve la incertidumbre, hasta que nos hemos enterado de que nos apellidábamos igual. Los dos hemos respirado aliviados mientras el hombre se reía de una forma un tanto histérica, hemos sonreído y él ha seguido con su trabajo y yo me he ido a buscar la puerta de embarque.
Después de ese momento tan tenso yo ya creía que iba a ser todo fácil, pero me faltaba lo peor: hacer una foto a la puerta de embarque sin sentirme tonta. Eso ha sido complicado, tenía que ir, con mi mochila, mi maleta y mi sudadera en la mano (había guardado todo lo demás), ponerme delante de la puerta y hacer una foto. Pero bueno, el que algo quiere algo le cuesta, y yo quería tener la foto, así que he tenido que soportar esa ridiculez del momento.
Aunque claro, nada comparado a ir al baño con todo el equipaje. Muy interesante experiencia, ha debido ser un espectáculo verme meter todas las cosas en el baño e intentar cerrar la puerta desde dentro, para lo que he empleado unos cuantos minutos más de lo que sería aconsejable.

Pero bueno, una vez finalizados todos esos trámites me desearon a pleasant flight (menos mal) y montamos en el avión. Mi asiento, el 25C. Llego al sitio, y hay una señora. Nuestro diálogo ha sido así (entre corchetes lo que yo he pensado):
Yo: Perdone, ¿es este su asiento? [Pues claro que no, sé perfectamente que es el mío]
Señora: Sí, es mi asiento.
Yo: Ehhh…
Señora: ¿Me lo cambias? Por favor, el mío es el 30C.
Yo: Claro. [¿Esta señora es tonta? Le pregunto que si su asiento es uno, me dice que sí y luego me pide que se lo cambie. Dioooos. Sonreiré y me iré al 30C]

Y eso hice. Una vez sentada y visto que uno de los azafatos era conocido mío de por lo menos uno o dos vuelos anteriores, hemos dado las clásicas vueltas por Barajas hasta que hemos despegado, la pantalla ha dejado de poner anuncios y he podido seleccionar mi contenido multimedia. Mi sorpresa ha sido mayúscula cuando me he dado cuenta de que había capítulos de Phineas y Ferb, uno de los cuales yo no había visto, en el que creen que Perry ha puesto un huevo. Así que con mucha alegría he dado comienzo a mi verano en América. Luego también he visto la peli de “The hangover” (“Resacón en Las Vegas”) y un capítulo de The Big Bang Theory.

Después de leer, escribir, comer y esas cosas que se hacen en los aviones por fin aterrizamos en el Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport, en la nueva terminal, dispuestos a pasar un par de horas en los trámites de inmigración. Empezamos a ir por pasillos, y pasillos y más pasillos, todos iguales, y estuve unos 15-20 minutos andando por pasillos con paredes blancas y moqueta azul. Pero claramente supuso una ventaja cuando no había nada de cola en Foreign Visitors, cuando en 15 minutos había terminado TODO, maletas, inmigración… vamos, que estaba ya en la calle. Mi conversación con el policía fue muy interesante también:
Policía: Why were you sleeping there in the line?
Yo: I’m sorry, I hadn’t seen you.
Policía: What’s the purpose of this journey?
Yo: I’m on vacation.
Policía: Hmmm I see… What’s your occupation?
Yo: I’m a student.
Policía: What are you studying?
Yo: Medicine.
Policía: Oh, I don’t want to meet you in the future while you’re working!
Yo: Ha Ha… Yeah… That’s true… Ha Ha…

En fin, un show. Pero el caso es que salí y no había nadie esperándome porque como había salido tan pronto, pues no les había dado tiempo a llegar. Pero rápidamente llegaron y montamos en el coche para irnos al Yogurtland. ¡Al Yogurtland! (A los que os he hablado de esto, sabréis lo que significa para mí jaja)

Por fin llegamos a casa y me instalé en mi habitación. Después íbamos a ir a la piscina o a jugar al tenis, o a hacer algo outdoors… pero empezó una tormenta increíble, que incluso llamaron por teléfono del servicio de alertas recomendándonos que no viéramos la tele, que apagásemos el aire acondicionado y que no hablásemos por el teléfono fijo. Una vez tomadas estas medidas, nos pusimos a jugar al Rummy a ver si al menos estimulábamos nuestra mente.

Cenamos pronto, para qué negarlo, pero estábamos prácticamente starving así que no nos importó. Después de cenar vimos un programa que se llamaba Designer Star o algo así y que era una especie de reality en el que cuatro diseñadores tenían dos días para decorar un espacio haciéndolo habitable y poniendo un color concreto que resaltara. Después de verles llorar, reírse y comprar cosas realmente cantosas y realmente feas (algunas), y de que uno de ellos se fuera a su casa, yo estaba al borde del suicidio ya. Así que me duché para quitarme todas las enfermedades de tránsito internacional que podía haber cogido en mi viaje transoceánico y antes de las 11 (sí, yo, antes de las 11, me fui a acostar).

Increíble, pero cierto, mi primer día en América acababa de comenzar.



3 comentarios:

  1. Hay dos cosas que me han sorprendido:
    1-¿Has visto un capítulo de Big Bang?¿De veras?
    2-Con la pinta de mora que tienes, ¿no te han dicho nada más en el Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport?
    Qué tú es el blog, maemía.

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    1. A tus cuestiones, dos respuestas:
      1) Sí, realmente lo vi por si se abría ante mí un amplio mundo de posibilidades… pero no. No estaba mal… pero no.
      2) Claramente tengo mucha mejor pinta que mucha gente que había en ese aeropuerto, eh? Yo soy poco sospechosa, internacionalmente hablando, claro.

      El blog es mío, ergo… jaja

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    2. Que sepas que no volveré a decir "maemía" en mi vida (a partir de esta claro). Lo puse no demasiado convencido y ahora me horroriza. Borremos esa expresión de nuestras mutuas vivencias y de nuestros recuerdos, ¿bien?
      Un poco de pinta bereber sí que tienes. No llevas el atuendo, pero ahí está jaja

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